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La Tribuna de Toledo digital
Experto en comunicación social con ONG’s e impulsor del cervantismo fue galardonado en 2007 con la Encomienda de Número de la Orden de Isabel la Católica
David Perez R. Escudero
Apunto de marcharse a México para impartir una conferencia sobre redes sociales y su dinámica y con un proyecto entre manos con el que pretende convertir al molino de viento en símbolo universal de paz, Fernando Redondo nos cuenta la labor que desempeña para la Unesco a través del Centro Castilla-La Mancha. Tras ocho años al frente del cargo de presidente y tras haber sido distinguido con la Encomienda de la Orden de Isabel la Católica, ¿cómo se siente cuando le tratan de Ilustrísimo Señor? En mi caso me hizo ilusión recibirla, porque, además, es algo en lo que creo, en la concepción iberoamericana. Soy un firme y convencido defensor de que debemos tender puentes entre los países. Y España por historia debe tender hacia América. Tenemos una deuda y también una gratitud intelectual y moral hacia sus pueblos. Pero no es más que un tratamiento que va asociado a la condecoración que otorga la Casa Real, que no utilizo, y que sólo algunos amigos emplean como broma. La mejor forma de llamarme es Escudero del Quijote. Y si lo llevamos a mi pueblo, el nieto de Evaristo. Usted ha trabajado mucho por Iberoamérica, en especial en México y en Argentina. ¿No ha pensado en extender las actividades a otros territorios? Se han extendido, en Estados Unidos por ejemplo, pero siempre vinculadas a la población hispana. Pero esencialmente son esos dos países, México, donde está el mayor museo de El Quijote del mundo y Argentina, en Azul, en la provincia de Buenos Aires, donde está una de las mayores colecciones bibliográficas sobre Cervantes, lugares que tienen vinculación cervantina con Castilla-La Mancha: Guanajuato, como capital cervantina, y Azul. La sede del centro se encuentra ubicada en la Biblioteca Pública de Tembleque. ¿Qué motivó la elección? Primero porque yo estaba en Tembleque, evidentemente. Además, como dato curioso, también está en un molino de Mota del Cuervo. Son dos edificios simbólicos de lo que es Castilla-La Mancha. Siempre surge la duda de por qué no en un pueblo con mayor número de habitantes. Antonio Machado decía «describe bien tu aldea y serás universal». Desde lo local podemos acceder a lo global. Y en estos momentos que tanto hablamos de la globalización, es bueno trabajar desde lo local, desde las tradiciones. Fue algo simbólico, pero también fue algo que quiso en ese momento Federico Mayor Zaragoza, exdirector general de la Unesco, que conocía Tembleque. Si se hubiera fundado en otro lugar ¿podría haber llegado a más gente? Estamos en la era de la información y la comunicación. Una sola persona en un lugar del mundo por pequeña que sea la población puede dar una noticia. Tembleque tiene una solera cultural. ¿Podría haber sido diferente en un lugar mayor? Posiblemente sí, pero creo que hemos llegado donde hemos tenido que llegar. Podemos llegar a más sitios, pero hemos sido capaces desde un lugar pequeño, siempre unidos a Mota del Cuervo, de conseguir amplificar lo que significa la cultura de paz en Castilla-La Mancha. ¿Con cuántos socios y colaboradores cuentan actualmente? Ahora ha cambiado la estructura originaria. Somos un órgano asesor de la Dirección General de la Unesco. Lo que sí hay son colaboradores de la gente de la cultura, asociaciones y colectivos con los que llevamos trabajando desde 2002. Más o menos, como orientación, ahora superamos el centenar de personas: escritores, profesores, cervantistas y gente que colabora puntualmente. ¿Qué tipo de iniciativas tienen ahora entre manos tanto en la provincia como en la comunidad? Durante el año hemos tenido colaboraciones con medios de comunicación en temas como la red de bibliotecas asociadas a la Unesco y con las propias actividades que la propia Unesco celebra nacionalmente y nos piden que estemos... Este año por ejemplo el acercamiento más cercano ha sido hacia la música. Hemos colaborado con la Asociación de Amigos de la Música, en Quintanar de la Orden. También ha habido una colaboración cervantina con El Toboso para la traducción de El Quijote al tailandés. ¿Cómo son sus relaciones con el resto de Centros Unesco de España? Una relación de comunicación constante. Hay una propia confederación de la que formamos parte, de la que durante cuatro años asumimos la secretaría general, desde 2003 hasta 2007, y con la que colaboramos constantemente. Su pueblo el año pasado celebró el V Centenario como Villa, del que usted fue impulsor. ¿Se conoce ya más en 2010 la localidad fuera de Toledo? Tembleque ya era conocido por su plaza, por su Casa de las Torres… Pero bueno, sí se conoce más. Lo que pasa es que son acciones puntuales. Creo que Tembleque debe tener una puesta activa por la cultura como desarrollo, y no sólo turismo y gastronomía. Es verdad que tenemos monumentos, pero falta dotarlos muchas veces de contenidos. Falta dotarlos de festivales, aunque ya hay algunos. El centenario quizá se quedó corto. No de tantos festejos lúdicos, sino en profundidad, de dónde estamos como pueblo, lo que somos y lo que podemos llegar a ser. También es cervantista. ¿Qué valores proclama a través de ‘Don Quijote de La Mancha’? El honor y la libertad a través de la palabra, además de la amistad y la solidaridad. Y en este siglo XXI estaría bien recuperar esas enseñanzas que siguen siendo igual de contemporáneas que hace cuatrocientos años, más cuando en 2010 seguimos con guerras y ataques a la libertad de expresión con los medios de comunicación. |