|
ElDiaDigital.es
El Centro Unesco en Castilla-La Mancha está celebrando esta semana distintos actos en la región para concienciar del problema que supone la pobreza. Como ejemplo de los pésimos datos, el presidente del centro castellano-manchego, Fernando Redondo, señala que en estos momentos son 1.400 millones de personas los que sufren una pobreza extrema y 1.000 millones sufren hambre.
Durante la Semana contra la Pobreza, que se está desarrollando en estos días en España y en Castilla–La Mancha, y que culmina en el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, que se celebra hoy día 17 de octubre, se han programado una serie de actos, con un carácter de movilización y sensibilización, para poner en evidencia que todas las promesas hechas hasta el presente, especialmente los “Objetivos del Milenio”, que pretendían reducir a la mitad la pobreza en el mundo para el 2015, no se han cumplido.
En estos momentos son más de 1.400 millones de personas los que sufren pobreza extrema y casi 1.000 millones sufren hambre. Además, otros datos, que son calificados por Fernando Redondo, presidente del Centro Unesco C-LM, como “alarmantes para este siglo XXI”, señalan que 115 millones de niños sin escolarizar; una de cada cuatro personas que viven en las ciudades lo hacen sin instalaciones adecuadas de saneamiento; 1000 millones de personas no tienen acceso al agua potable y 10 millones de niños mueren al año por enfermedades que son fácilmente curables.
Por ello, y por su renovado compromiso solidario y social, el cervantista manchego Fernando Redondo Benito ha participado en una mesa de reflexión sobre la crisis económica en un cambio global y de época, en el marco de la Semana contra la Pobreza, donde se ha debatido sobre los “valores sociales en juego”, convocada por movimientos cristianos.
Las personas lo primero Fernando Redondo, conocido por su actividad en el ámbito de las ONGD y la solidaridad de Castilla – La Mancha, España e Iberoamérica, así como de la “Comunicación para el Desarrollo”, ha afirmado que “las personas siempre están por encima de los mercados” y que no podemos “seguir admitiendo más pasos atrás en la lucha contra la pobreza”. Durante su intervención ha recordado que “el ser humano debe ocupar la centralidad que le corresponde en este cambio de época”, por lo que es de urgencia “garantizar la solidaridad”, señalando que “la conciencia global nos responsabiliza en el conjunto de la humanidad y nos permite hoy a cada persona ser conscientes y apreciar más lo que tenemos y desde ahí trabajar para erradicar las precariedades del prójimo”.
El papel de las religiones Dada su vinculación a movimientos cristianos, y como cristiano, Fernando Redondo ha manifestado también la importancia, en estos momentos, de fomentar el diálogo intercultural e interreligioso, porque “nadie puede dudar del potencial social de las religiones, sus representantes y lideres para construir espacios de encuentro, diálogo y acción, que la movilidad social y humana, así como estos momentos de cambios globales, nos están requiriendo”. Es consciente, en ese sentido, que es urgente que realmente alcemos un clamor unificado y unido “por la justicia social”, clamor y labor en la que los cristianos no están ausentes, como lo manifiesta la Doctrina Social de la Iglesia que “no ha dejado nunca de clamar contra tal desafuero que coloca a la persona en el último lugar al servicio de los intereses de quienes más pueden porque más tienen”. Ante el nuevo modelo social, Redondo señala que “los pobres deben ser los primeros”, porque existen millones de personas que están sufriendo una drástica situación posicionada en la pobreza y en la exclusión social, que está provocando un aumento de personas “sin rostro” y una sociedad “sin rostro”. Ante la situación compleja que vivimos en la actualidad, “no debemos dejar de lado nuestra mirada internacionalista, basada en las redes de solidaridad, porque estaríamos dejando de lado la situación precaria de millones de hombres y mujeres”. |