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latribunadetoledo.es ONG. Prosalus desembarcó en Toledo en 2002 y hoy tiene importantes proyectos de sensibilización. Su delegada lamenta «los recortes en materia de cooperación»
E. Martín / Toledo La ONG Prosalus desembarcó en Toledo en 2002 gracias a la colaboración de un número de voluntarios que ha ido creciendo con el paso del tiempo y que han formado un grupo al frente del cual se encuentra Gema Jaramillo. Desde principios de 2011, el colectivo abrió una sede en la Plaza de Zocodover, lo que ha servido para dar un importante empujón a un grupo que, sobre todo, centra su trabajo en la sensibilización a través de la puesta en marcha de algunas campañas como la de ‘Derecho a la alimentación. Urgente’, una iniciativa que nació en 2003 y que está impulsada por Ayuda en Acción, Cáritas Española, Ongawa, Prosalus y Acción contra el Hambre. A través de la misma, sus integrantes quieren insistir en que «la alimentación es un derecho humano fundamental, base de la dignidad del ser humano y que los Estados deben respetar, proteger y garantizar tanto para sus ciudadanos como para terceros». En el marco de esta campaña, esta misma semana se presentaba en la librería Taiga de Toledo el libro ‘Especulación Financiera y crisis alimentaria’, que ha sido escrito por José María Medina y Kattya Cascante. No obstante, como explica Gema Jaramillo, buena parte de la acción de esta ONG viaja a menudo hasta los colegios e institutos de la capital y de la provincia ofreciendo charlas de sensibilización porque, precisamente, «los que hoy son niños, serán quienes tengan que tomar decisiones en el futuro». La organización también ha traído hasta Toledo varias exposiciones que muestran la realidad de los países más desfavorecidos. Prosalus, como explica su delegada en Toledo, tiene proyectos en lugares como Mozambique, Perú y Bolivia. En Mozambique el objetivo es la mejora de la calidad de vida de las personas que sufren VIH-Sida. La ONG no tiene personas desplazadas, trabaja con contrapartes, que identifican el problema en el terreno, lo transmiten y llevan a cabo el proyecto. Prosalus comenzó a trabajar en Mozambique en 1987 con los programas de ayuda alimentaria de la Unión Europea gestionados por EuronAid. Desde dicho año hasta 1994, periodo marcado por la inestabilidad política provocada por la guerra civil, el trabajo se centró en la ayuda de emergencia, enviando alimentos tanto a la población desplazada al interior del país como a los refugiados en los países vecinos. En 1989, aún en guerra civil, Prosalus comenzó a trabajar con la población mozambiqueña refugiada en Zimbabwe. Junto con la organización local Cadec, durante cuatro años, apoyó la labor sanitaria en tres campos de refugiados y un campo de desplazados en la frontera de Zimbabwe y Mozambique. También trabajan con la Casa do Gaiato, en varias aldeas de los distritos de Boane y Namaacha, en lo que sería su mayor polo de actuación en el Sur. En 1995 comenzaron el primer programa de desarrollo rural de apoyo a las aldeas en las áreas de salud, educación y agropecuaria. Durante todos estos años, Prosalus ha apoyado de forma continua los proyectos de la Casa do Gaiato dirigidos al desarrollo integral de las aldeas y colaboran también en la emergencia ocurrida con las inundaciones de febrero de 2000. En el caso de Perú, también ha habido proyectos de abastecimiento de agua potable y saneamiento. Además, entre las actividades que Prosalus emprenderá en este año 2012 en Toledo se encuentra una exposición sobre la realidad de este país si bien aún no se ha concretado la fecha ni el lugar. El grupo de Toledo cuenta con siete voluntarios y 21 socios. Prosalus tiene su sede central en Madrid y varias delegaciones en Toledo, el País Vasco y un grupo de apoyo en León. Una ONG pequeña, pero que quiere seguir llegando a más rincones gracias a unos «socios muy fieles».
Financiación. Prosalus pertenece a la Coordinadora de ONGD de Castilla-La Mancha y, como tal, forma parte de un manifiesto que este colectivo ha elaborado para pedir a la presidenta regional, María Dolores Cospedal, que mantenga el compromiso de ayudas a la cooperación para mejorar la calidad de vida de las personas más desfavorecidas. «La noticia que tenemos es que se va a eliminar todo el presupuesto para cooperación internacional» lo que, de momento, provocará que algunos proyectos se queden a medias, lamenta Gema Jaramillo. Porque Castilla-La Mancha hasta ahora ha sido «un financiador muy importante». Como recuerda, en 2011 la Junta de Comunidades presupuestó 45 millones de euros para cooperación, un 0,5 por ciento del total, que «no se han llegado a ejecutar». Por ello, se queja de que en 2012 los recortes en esta partida sean del cien por cien.La ONG también se sustenta gracias a las ayudas de empresas privadas que colaboran, pero la situación económica que atraviesan las mismas complica este apoyo. |